CONJUNTIVITIS EN NIÑOS. ( parte
1)
Dr. Víctor Jesús Haro Camacho. Oftalmólogo
Pediatra. Profesor de Metodología de la Investigación. Universidad Autónoma de
Sinaloa.
La conjuntivitis es el padecimiento ocular más frecuente y diseminado en el
mundo, obviamente la población pediátrica no es la excepción, prácticamente todo
pediatra se enfrenta de manera cotidiana y frecuente con niños que padecen de
algún tipo de inflamación conjuntival.
La conjuntiva, es una membrana, mucosa, transparente, que recubre la parte más
externa del globo ocular, de hecho se encuentra como la capa más anterior a la
esclerótica, la cual es cubierta por la conjuntiva en gran parte de su
extensión.
La conjuntiva que recubre la esclerótica se le conoce como conjuntiva bulbar y
aquella conjuntiva que recubre la parte interna de los párpados se le conoce
como conjuntiva tarsal y llega a formar verdaderos repliegues y fondos de saco,
existiendo por ende un fondo de saco superior y uno inferior, es importante
agregar que la conjuntiva en condiciones habituales sus límites llegan solo a la
periferia de la cornea, por lo tanto dicho medio transparente, la cornea, se
encuentra usualmente libre de conjuntiva.
La conjuntiva tiene entre sus múltiples funciones servir de barrera mecánica
contra gérmenes patógenos, contra alergenos y contra cuerpos extraños, es
prudente señalar que la conjuntiva se encuentra prácticamente inundada de
líquido lagrimal, que constituye un poderoso sistema antibacteriano y que se
encarga de la eliminación de la mayor parte de microorganismos potencialmente
agresores del ojo en los niños, además la conjuntiva paradójicamente al mismo
tiempo de ser una membrana transparente, está pletórica de vasos sanguíneos, por
lo que en la mayoría de los casos responde a las agresiones externas e internas
inflamándose y adoptando un color rojo intenso, que le otorga los signos tan
característicos de la conjuntivitis.
La inflamación de la conjuntiva y su enrojecimiento consecuente, por cualquier
causa es lo que se conoce como conjuntivitis.
Las conjuntivitis pueden llegar a ser un dolor de cabeza para el clínico más
experimentado, su abordaje oportuno, su diagnóstico diferencial con otras
patologías oculares que simulan ser conjuntivitis, son algunos elementos en
donde radica la importancia de que poseamos un adecuado conocimiento de esta
enfermedad para nosotros los médicos que atendemos en nuestra práctica
profesional a niños con problemas oculares.
Existen muchas causas, orígenes y clasificaciones de conjuntivitis, trataré de
en este breve ensayo, cuyo propósito fundamental es dar un recorrido por las más
frecuentes e importantes etiologías y sobre todo enfatizaré algunas
particularidades de dichas enfermedades oculares en los niños, no debemos
olvidar, que podemos encontrar conjuntivitis incluso en niños con enfermedades
exantemáticas, como en el sarampión, por lo que abarcarlas a todas las causas de
conjuntivitis se necesitaría una obra más extensa y se nos escaparía de las
pretensiones de esta revisión.
Las conjuntivitis pueden ser producidas por esos seres tan escurridizos incluso
para su clasificación, ya que en la actualidad están fuera de los 5 Reinos de
los seres vivos, quedando incluidos en un apartado nebuloso, de partículas con
material genético, me refiero, por supuesto, a los famosos virus.
Los virus, son la principal causa de conjuntivitis infecciosa en los niños, de
ellos llama la atención por lo aparatoso del cuadro ocular, las conjuntivitis
hemorrágicas producidas por los enterovirus, las cuales son conjuntivitis que
obviamente tienen la sintomatología clásica, de hiperemia conjuntival,
inflamación, lagrimeo, sensación de cuerpo extraño, pero en estos casos en
particular, se agregan grandes hemorragias subconjuntivales que pueden llegar a
saturar toda la conjuntiva, son de apariencia dramática, por llamarlas de alguna
manera y generalmente evolucionan a la resolución espontánea, en dos o tres
semanas, usando solo manejo conservador con compresas de agua fría, en caso de
sospechar que se a agregado una germen tipo bacteriano, es prudente añadir al
tratamiento antibióticos tópicos.
No debemos dejar de lado las conjuntivitis producidas por el virus del herpes,
cuya evolución generalmente es más insidiosa, refractaria al tratamiento,
habitual de antibióticos, que se prolonga la sintomatología, aquí es muy
importante el efectuar un interrogatorio dirigido para sospechar la naturaleza
etiológica y obviamente iniciar tratamiento con antivirales tópicos.
Los adenovirus son causa también muy frecuente de conjuntivitis viral y de
difícil sospecha diagnóstica, y por supuesto de muy difícil comprobación con
evidencia, por aislamiento del virus, por lo menos en la mayoría de los
consultorios pediátricos del país
Las bacterias son en segundo lugar como los microorganismos más frecuentes que
son causantes de conjuntivitis infecciosas, los más conocidos son aquellas
producidas por la Chlamydia trachomatis, la Neisseria gonorrea, el
Staphilococcus aureus, el Streptococco pneumonia y el Haemophilus influenzae,
afortunadamente este tipo de conjuntivitis ceden con relativa facilidad al
empleo de antibióticos oculares tópicos, como la tobramicina y la gentamicina en
el caso específico de la Chlamidia trachomatis, cede con el uso de eritromicina
ungüento oftálmico, de ahí la importancia de la sospecha diagnóstica precoz para
un abordaje médico adecuado, y una resolución clínica favorable en el paciente
pediátrico, cuando no hay una respuesta rápida al uso convencional de los
medicamentos tópicos oculares, está indicado el efectuar el cultivo ocular,
claro si las condiciones así lo permitan.
Las conjuntivitis producidas por medicamentos, esta situación médica es algo que
siempre todo médico debe tener en mente, existen muchos medicamentos, sobre todo
tópicos, como los mismos antibióticos, que pueden causar inflamación de la
conjuntiva, su sospecha proviene de una mente alerta y un interrogatorio bien
estructurado, que busque correlacionar la persistencia o la aparición de la
conjuntivitis al uso de determinado antibiótico, su tratamiento, es obvio,
descontinuar el antibiótico causante de la reacción conjuntival.
Las conjuntivitis químicas, cuando estas ocurren, y llegan a nuestros
consultorios o a los servicios de urgencias, generalmente llegan a ser
verdaderas catástrofes, sobre todo y en especial, si no tomamos las medidas de
emergencia médica adecuadas, rápidas, en los casos de que el agente agresor es
una sustancia química, del tipo de un álcali, como la cal viva, o un ácido, aquí
es fundamental el efectuar un lavado o irrigación ocular cuidadosa, pero usando
abundante agua, buscando diluir la sustancia química hasta el máximo posible, si
es posible, lo ideal es que antes de la irrigación ocular o en cuanto las
circunstancias lo permitan, anestesiar de manera tópica el ojo afectado, y para
luego con un hisopo, nuevamente con sumo cuidado, eliminar las sustancias
residuales que pueden estar alojadas en los fondos de saco conjuntivales del ojo
agredido, en mi opinión se debe colocar gotas tópicas de algún antibiótico
ocular, evitando el uso de ungüento oculares, sobre todo y en especial, si
existe duda sobre la integridad de la anatomía ocular.
Obviamente las ya tan populares y conocidas alergias son causa frecuentes de
conjuntivitis en la población pediátrica, como la llamada conjuntivitis
primaveral, también llamada conjuntivitis vernal, la cual se presenta de manera
brusca y aparatosa con gran escozor y picazón y generalmente con abundante
lagrimeo, esto puede ocurrir las más de las veces en relación a cambios
climáticos primaverales o de verano, pero puede ocurrir sin esta relación de
manera marcada o evidente, por otro lado es muy importante efectuar una buena
revisión oftalmológica ya que a la exploración ocular en los niños, podemos
encontrar la presencia de papilas en los fondos de saco palpebrales, los cuales
surgen a consecuencia de una hiperplasia y elevación focalizada de la misma
conjuntiva, su apariencia es de elevaciones lisas y redondeadas, "como de
superficie empedrada" y esto en la mayoría de los casos es de gran ayuda para el
diagnóstico y por supuesto para su abordaje.