Archivos de Investigación Pediátrica de México

Volumen No 2  -  Número 7  -  Octubre / Diciembre 1999

Confederación Nacional de Pediatría de México

    

Editorial

     

 

Dr. José Ignacio Madrigal Sepulveda*

  

 

 

Son sorprendentes los avances en el mundo de la medicina y el área de la pediatría, no se ha quedado a la zaga, como ejemplo de ello, podríamos mencionar, las diversas disciplinas pediátricas en áreas especificas, que en los últimos 20 años se han desarrollado, basta recordar que hace escasos 3 lustros, en muchos hospitales ni siquiera existía la especialidad de pediatría y donde la había, se ejercía y enseñaba una pediatría general, que en algunos sitios, era remédo de una medicina general de adultos en niños.

  

En más de una ocasión, fuimos objeto de comentarios irónicos de parte de compañeros médicos, que al referirse a nosotros, nos decían «ustedes solo curan diarreas y toses» bueno... «también aplican vacunas».

 

Ahora, es sorprendente ver las áreas de cuidados intensivos, los avances en neonatología, en perinatología, en cirugía pediátrica, en infectología pediátrica, entre otras, pues practicamente se cubre toda la gama de las subespecialidades con gran profesionalismo, como una verdadera disciplina científica. Pero reconozcamos que la mayor parte de éstas disciplinas especiales, se ejerce sobre todo, en el área hospitalaria y en los consultorios privados, se sigue ejerciendo la otrora pediatría general, enriquecida hoy en día con el control del niño sano y la supervisión del crecimiento y desarrollo del mismo; es éstos lugares, por fortuna todavía se ejerce con una gran dosis de arte, sin menoscabo de la ciencia.

     

Los avances tecnológicos, sin duda, han enriquecido a la pediatría, como al resto de la ciencia médica y es en ella, donde los logros han sido espectaculares, llegando muchas veces a asombrar, aún a los que nos dedicamos a ésta disciplina; es en éste campo, en donde en los próximos años, se seguirán viendo los principales logros y estemos concientes que hoy en día, no es posible concebir, el ejercicio de la pediatría, sin el conocimiento de las áridas disciplinas tecnológicas, computacionales y matemáticas, pero teniendo un especial cuidado de no abandonar lo que por milenios, ha embellecido nuestra profesión «El arte del ejercicio médico impregnada de una gran dosis de humanismo» en donde la relación de el profesional con los que le conforman su salud, se maneja en un campo de confianza, esperanza, fé y gratitud; para la obtención de ésto, se requiere la formación de médicos bien preparados en nuestra ciencia y con sentimientos positivos para su ejercicio.

  

Recordemos históricamente, que aquella enseñanza tutelada de Aristóteles con Alejandro, en donde se aprendía en el «tu - te» entre un maestro reconocido y un alumno bisoño, el proceso de enseñanza - aprendizaje se daba en la simple excelcitud de uno - uno y tratemos de remedar esos bellos ejemplos.

  

Es mi deseo, que los que nos dediquemos en alguna forma a la docencia, primero sintámos y en seguida trasmitamos esa actitud humanitaria a los jovenes que serán los responsables de la salud física y emocional de los niños del mañana.

   

 *Presidente de la Asociación Mexicana de Profesores de Pediaría, A.C.

Correspondencia: limbo1@pacificnte.com.mx